Desde Córdoba, hermosísima ciudad, donde la mayoría de sus arterias están bordeadas de naranjos, que desparraman generosamente al aire su aroma de azahar, para que sus habitantes y visitantes nos sumerjamos en un mar profundo de tranquilidad y sensaciones, quiero enviaros a todos un cariñoso saludo y de paso hacer un inciso.
En la cabecera de mi página digo una frase:
¨¨Si con este blog logro que una sola persona se entretenga, ria, llore, reflexione o, simplemente, se sienta menos sola durante unos minutos, para mí será un triunfo inmenso¨¨
Bien...hoy quiero reafirmar que este pensamiento es cierto y por eso me he decidido a hacer esta entrada.
Los que me conocéis ya estáis al tanto -supongo- y los que no debéis saber, que os encontráis frente a una persona bastante sensible, pero también con unos valores muy fuertes a los que no estoy dispuesta a renunciar.
Pero como no se trata de daros un atracón de las ¨virtudes¨ y por supuesto multitud de defectos que vienen acompañándome ¨de serie¨ a lo largo de mi vida, quiero referirme tan sólo a una de ellas: LA SINCERIDAD
Para ser feliz cada ser humano necesita seguir unas pautas y rodearse de una serie de factores que le aporten bienestar y plenitud; algunas veces se consiguen y otras no.
En mi caso (aunque lógicamente no es lo único) es imprescindible que exista sinceridad en las relaciones que mantengo con las personas, sean estas de cualquier tipo, (familiares, amistosas, laborales, etc.) ya que es algo que, irremediablemente, condiciona mis sentimientos y comportamientos hacia ellas.
Los que me conocéis ya estáis al tanto -supongo- y los que no debéis saber, que os encontráis frente a una persona bastante sensible, pero también con unos valores muy fuertes a los que no estoy dispuesta a renunciar.
Pero como no se trata de daros un atracón de las ¨virtudes¨ y por supuesto multitud de defectos que vienen acompañándome ¨de serie¨ a lo largo de mi vida, quiero referirme tan sólo a una de ellas: LA SINCERIDAD
Para ser feliz cada ser humano necesita seguir unas pautas y rodearse de una serie de factores que le aporten bienestar y plenitud; algunas veces se consiguen y otras no.
En mi caso (aunque lógicamente no es lo único) es imprescindible que exista sinceridad en las relaciones que mantengo con las personas, sean estas de cualquier tipo, (familiares, amistosas, laborales, etc.) ya que es algo que, irremediablemente, condiciona mis sentimientos y comportamientos hacia ellas.
Y por esa razón, en este opúsculo, hoy no os voy a hablar de Córdoba, ciudad artística y monumental donde las haya, -aunque pienso hacerlo, seguramente en breve-, ni hacer poemas, ni hablaros de mi niño, ni de mi de familia, ni de mis fantásticas amistades, ni de ninguna estación del año, por más florida que esta sea, ni de catástrofes, naturales o no...ni siquiera voy a hablaros del tiempo que hace aquí, -algo muy socorrido por otro lado cuando no se tiene algo nuevo que contar- ni de nada por el estilo.
Me dirijo a vosotr@s, tanto a l@s que me leéis habitualmente, como a mis seguidor@s esporádic@s para expresaros dos sentimientos:
Me dirijo a vosotr@s, tanto a l@s que me leéis habitualmente, como a mis seguidor@s esporádic@s para expresaros dos sentimientos:
El Primero
Como a cualquier persona que escribe y publica algo, aunque sea en un modesto blog, ME ENCANTA QUE ME HAGÁIS COMENTARIOS. Con ellos me siento valorada, querida y muy cerquita de cada un@ de vosotr@s, aunque nos separen miles de kilómetros de distancia.
Como a cualquier persona que escribe y publica algo, aunque sea en un modesto blog, ME ENCANTA QUE ME HAGÁIS COMENTARIOS. Con ellos me siento valorada, querida y muy cerquita de cada un@ de vosotr@s, aunque nos separen miles de kilómetros de distancia.
El Segundo
(que refuerza al primero, aunque pueda parecer lo contrario)
NO QUIERO QUE, A PARTIR DE ESTE MOMENTO, NADIE SE SIENTA OBLIGAD@ A COMENTAR MIS ENTRADAS.
Se que algunas veces se lo he pedido a ciertas personas muy cercanas a mi, algunas de los cuales me animaban, no hace tanto, a escribir un blog, o mejor aún, una web popia, para que expresara la riqueza interior que, según ellas, llevaba dentro y que, además, manifestaban ser mis más orgullos@s seguidor@s
Pero la realidad es que, la mayoría, al final nos cansamos de todo y lo que hoy nos resulta agradabilísimo mañana mismo puede parecernos un tostón soberano, al que no merece la pena dedicar unos minutos de nuestro tiempo; tiempo que quizás, por otro lado, no nos sobra y que necesitamos para aplicar a cosas más trascendentales, para cada cual.
Por esta razón he estimado oportuno deciros con esa sinceridad, de la que tan orgullosa estoy y que -por cierto- tan malos resultados me da, que yo NO deseo para mis ¨post¨ comentarios forzados o exentos de verdad.
Cuando el agua no fluye correctamente se estanca y al final se terminan formando charcas llenas de lodo y podredumbre.
Me disculpo por ello con los amig@s y familares a los que un día os solicité vuestra opinión y que de algún modo habéis podido sentiros obligados a dármela, por compromiso (incluso algunos todavía os estáis pensando que hacer) y quiero que sepáis que siempre seréis bien recibidos en este blog, plasméis o no vuestra huella, o me sigáis de forma pública o anónima.
(que refuerza al primero, aunque pueda parecer lo contrario)
NO QUIERO QUE, A PARTIR DE ESTE MOMENTO, NADIE SE SIENTA OBLIGAD@ A COMENTAR MIS ENTRADAS.
Se que algunas veces se lo he pedido a ciertas personas muy cercanas a mi, algunas de los cuales me animaban, no hace tanto, a escribir un blog, o mejor aún, una web popia, para que expresara la riqueza interior que, según ellas, llevaba dentro y que, además, manifestaban ser mis más orgullos@s seguidor@s
Pero la realidad es que, la mayoría, al final nos cansamos de todo y lo que hoy nos resulta agradabilísimo mañana mismo puede parecernos un tostón soberano, al que no merece la pena dedicar unos minutos de nuestro tiempo; tiempo que quizás, por otro lado, no nos sobra y que necesitamos para aplicar a cosas más trascendentales, para cada cual.
Por esta razón he estimado oportuno deciros con esa sinceridad, de la que tan orgullosa estoy y que -por cierto- tan malos resultados me da, que yo NO deseo para mis ¨post¨ comentarios forzados o exentos de verdad.
Cuando el agua no fluye correctamente se estanca y al final se terminan formando charcas llenas de lodo y podredumbre.
Me disculpo por ello con los amig@s y familares a los que un día os solicité vuestra opinión y que de algún modo habéis podido sentiros obligados a dármela, por compromiso (incluso algunos todavía os estáis pensando que hacer) y quiero que sepáis que siempre seréis bien recibidos en este blog, plasméis o no vuestra huella, o me sigáis de forma pública o anónima.
Y dicho esto quiero agradeceros a todos las grandes muestras de cariño que he recibido en estos cuatro meses de existencia de “Alicientes Cocktail” y desearos que os sintáis libres y muy a gusto en este pequeño rinconcito que, en esta aldea global, constituye mi casa (y la vuestra), en el que todos los visitantes serán recibidos con los brazos abiertos, con unas sencillas condiciones que por favor os pido acatéis:
Siempre que escribáis en esta página, os ruego que lo hagáis con total espontaneidad, confianza y respeto (tanto para mí, como para el resto de mis seguidores).
Por último, quiero deciros que si alguna vez no os correspondo contestando a vuestros amables palabras o bien estoy un tiempo sin navegar hasta vuestras orillas, no es porque no os tenga en mi mente, sino por falta de tiempo material.
Para mí es un honor poder contribuir, con una caricia escrita, a que sepáis que en algún punto de España, una mujer llamada Alicia os aprecia y os anima a seguir adelante con todo lo que os propongáis en vuestra vida.
Os agradezco asimismo todas las experiencias que volcáis y compartís en vuestras bitácoras (como yo misma hago) para poder sentir, recíprocamente que, al otro lado de la pantalla, tenemos a alguien a nuestro lado, que sin vernos nos está mirando...
Un beso muy fuerte, amig@s mi@s.
Alicia – 6/4/2011
Siempre que escribáis en esta página, os ruego que lo hagáis con total espontaneidad, confianza y respeto (tanto para mí, como para el resto de mis seguidores).
Por último, quiero deciros que si alguna vez no os correspondo contestando a vuestros amables palabras o bien estoy un tiempo sin navegar hasta vuestras orillas, no es porque no os tenga en mi mente, sino por falta de tiempo material.
Para mí es un honor poder contribuir, con una caricia escrita, a que sepáis que en algún punto de España, una mujer llamada Alicia os aprecia y os anima a seguir adelante con todo lo que os propongáis en vuestra vida.
Os agradezco asimismo todas las experiencias que volcáis y compartís en vuestras bitácoras (como yo misma hago) para poder sentir, recíprocamente que, al otro lado de la pantalla, tenemos a alguien a nuestro lado, que sin vernos nos está mirando...
Un beso muy fuerte, amig@s mi@s.
Alicia – 6/4/2011

